Algo como respuesta a Algo
Exhibición individual
Artane Art Gallery, Estambul (Turquía), 2011
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Máximo González nos hace reflexionar sobre el propósito para el cual las cosas fueron creadas por el ser humano y cómo son descartadas cuando ya no sirven a tal propósito. A través de diferentes instalaciones y objetos, fuerza este ejercicio de reflexión, confrontando materiales que han sido descartados o drenados de sus símbolos e historia, y los une para construir algo nuevo, rescatando completamente su valor perdido, volviendo a ponerlos en funcionamiento.
Podemos ver grandes telas hechas con los bordes de los billetes que se cortaron durante la fabricación de dinero. Estos bordes, que todos esperamos se a tiren a la basura, se incineren, o se reciclen mediante algún proceso industrial, no lo serán: simplemente se unirán para formar un tejido. Otros billetes, que el gobierno sacó de circulación, han sido recortados, deconstruidos en sus elementos (ornamento, número, guillote, color) para hacer un collage donde se ve un árbol; destinado a crecer aunque parezca muerto; sus ramas peladas por el invierno, en primavera florecerán.
La propaganda política del pasado sirve de invernadero a un proceso propio de la Naturaleza y el paso del tiempo. Los dibujos que alguna vez se usaron para enseñar a los niños de Latinoamérica en épocas dictatoriales, en la actualidad pedagógicamente descartados, vuelven a la vida sobre la pared, gigantes, y gracias al proceso de animación, se opera una metamorfosis que los convierte en un escuadrón de ratas, dispuestas a partir hacia la guerra.
De un clarín de la Primera Guerra Mundial y una caja de óleos que el artista usara para pintar sus primeros paisajes, crece una plantita del desierto con frutos redondos multicolor que en realidad son ceros. Dentro de los automóviles que en un futuro cercano ya no podrán usarse debido al agotamiento total del petróleo, se han plantado árboles de frutas y verduras para alimentar al hombre. Todo aquello que parece fuera de circulación, detenido, ha sido puesto otra vez en movimiento, de maneras inesperadas o propias de cada ciclo natural, respondiendo al principio básico de la existencia: sobrevivir.







