Sarro: mi brazo es una honda
La serie “Sarro” está compuesta de dibujos que nacen a partir de la oscuridad, del negro. Se utilizó la técnica del esgrafiado, la cual requiere de rasgar la materia para que aparezca la imagen. Ese rasgado devela paisajes solitarios y desolados afectados por el hombre, como pueden ser árboles cortados, caños que vierten residuos en los ríos o fábricas que dejan escapar humo de sus chimeneas, situaciones cotidianas que testimonian el desgaste del planeta. Estas piezas van acompañadas de “tirachinas” jugando un doble significado, por un lado representan el instinto básico del hombre de cazar y defenderse y por otro lo “naif” del ser ante la situación real de la pérdida de la naturaleza, haciendo referencia a un arma que es un juego de niños.
Mediante una mirada metafórica, las imágenes nos muestran ciertos “sedimentos” aferrados a la naturaleza causados por la mano del hombre y promovidos por cuestiones políticas, sociales, económicas e históricas.

















