Bocetos de Preocupaciones
La instalación “Bocetos de preocupaciones” se presenta como una colección de piezas individuales en distinto formato y tamaño. Las piezas son 12, una por cada mes del año. Presentan imágenes como un árbol que se incendia, una propaganda del Che enmohecida a la cual le han crecido biósferas, un cartel de ‘huelga de hambre’ que por dentro se atisba rebalsa de productos alimenticios, una canasta familiar diminuta a la que es imposible acceder pues está encapsulada en acrílico, un conjunto de portarretratos que se ven como un álbum familiar pero muestran marchas de protesta multitudinarias, unas cajas de luz en el piso, con fotos tamaño natural, que retratan agujeros en la banqueta destinados a crecer árboles pero han sido inutilizados, sólo por nombrar algunas imágenes.
Esta instalación es el resultado de diferentes piezas o trabajos intermedios que decantan en una única instalación. Es una catarsis de muchas preocupaciones, tanto del artista como de la sociedad en la que vive, plasmadas en distintos momentos pero ahora se amalgaman. Hoy, la preocupación de las galería de arte es otra: “la instalación parece un rejunte de cosas”, “las piezas son obvias”, “el trabajo del artista se caracteriza por su delicadeza y esto es una excepción”. Todas éstas inquietudes se responden con agudeza al declarar que la instalación no es un rejunte sino el resultado de un proceso que tuvo su tiempo natural, y no un tiempo de producción forzado por calendarios expositivos. La obviedad de las piezas no es tal, sino sucede que traen a la memoria los problemas cotidianos con los que cualquiera se cruza en la calle, en el trabajo, en las noticias. Por último, la delicadeza no es evidente en los materiales y la mano de obra, sino en la relación narrativa que se establece entre las distintas piezas de la instalación, pudiendo pasar de una a la otra sin que haya links rotos.















